jueves, 17 de mayo de 2012

Los protagonistas de Atapuerca reviven en "La tribu maldita"



La tribu liderada por el chamán Anar es la protagonista de esta novela. A lo largo de las páginas del libro de Víctor Fernández acompañaremos a nuestro antepasados en su travesía por la península en busca de la tierra soñada. El viaje terminará en las Sima de los Huesos de Atapuerca

La tribu maldita
Coincidiendo con el vigésimo aniversario del descubrimiento del yacimiento de Atapuerca, el escritor Víctor Fernández demuestra su conocimiento de los fósiles encontrados en Atapuerca. A partir de ahí fabula una trama con la especie del Homo heidelbergensis como protagonista. A través de Anar, el chamán de la tribu, Kamu, el líder de los cazadores, Numu o la extraña pelirroja Kanai entre otros personajes conocemos la historia de nuestro antepasados y como se desenvolvieron los homínidos del Pleistoceno en la meseta castellana.
La historia trascurre hace 400.000 años, en un momento en el que el entorno se vuelve hostil para una tribu y el chamán Anar teme por su clan. Sin alimentos y acechados por las fieras, los miembros de la tribu se dividen entre los que desean emigrar en busca de un lugar mejor en el que establecerse de forma permanente y los que prefieren esperar hasta la siguiente primavera. Finalmente, iniciaran un viaje lleno de amenazas que terminará en la Sima de los Huesos.

Video

http://www.youtube.com/watch?v=gwOzp2UVty0

Declaraciones de Arsuaga


Declaraciones Arsuaga (para seguir aqui dentro debemos ser  mas sensatos)

El codirector de Atapuerca ha explicado a Noticias Fin de Semana cómo es el trabajo tras el hallazgo de una zona de gran riqueza arqueológica. En una entrevista exclusiva, en la que han podido participar los internautas con sus preguntas, Arsuaga ha llamado a la responsabilidad del hombre para seguir existiendo dentro de un millón de años


Noticias Fin de Semana ha charlado con Juan Luis Arsuaga, codirector de Atapuerca y premio Príncipe de Asturias de investigación científica.

Arsuaga nos ha explicado cómo se trabaja tras el hallazgo de una zona de gran riqueza arqueológica: “Intentamos elaborar una lista de especies, que nos permite reconstruir el ecosistema del pasado”.

Ha asegurado que, aunque la paciencia es necesaria para ese trabajo, “no es una paciencia aburrida, es intensa. Un trabajo de detalle”.
En opinión del codirector de Atapuerca, el descubrimiento de Internet es comparable, por ejemplo, al de la rueda. La diferencia, en su opinión es que “Internet no produce las ideas, sólo es un canal”. Por eso considera que “quien tenga la idea, tiene más oportunidades que nunca”.
Arsuaga ha deseado que el hombre continúe existiendo durante varios millones de años más, aunque llama a la responsabilidad de todos: “para eso, tendríamos que hacernos más sensatos”.

Dieta


Saber cuándo empezaron los homínidos a tener una dieta diversificada y qué factores intervinieron para que esto se produjese es uno de los principales temas zooarqueológicos de discusión actual en Europa. Una tesis doctoral demuestra ahora que que su menú era muy amplio. Su dieta incluía tanto especies de gran tamaño, como elefantes o rinocerontes, y otras más pequeñas, caso de los conejos, aves y tortugas. La adaptación al medio, el patrón ocupacional y la diversidad comportamental favorecieron esta capacidad.
La autora del estudio, Ruth Blasco, investigadora del IPHES(Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) y de la URV, propone la existencia de una amplitud temprana de la dieta humana a partir del análisis zooarqueológico de diferentes conjuntos arqueológicos del Pleistoceno medio peninsular (concretamente desde los 400.000 a los 120.000 años antes del presente).
La Zooarqueología como disciplina pretende establecer las relaciones que existen entre los grupos humanos y los animales en el pasado, a partir de los elementos esqueléticos que aparecen en los yacimientos, pues los homínidos, al igual que otros predadores, acumulan restos de sus presas en refugios temporales o en campamentos. “El estudio de estas acumulaciones faunísticas, de sus pautas de formación, naturaleza y composición, constituye una base fundamental para conocer el comportamiento humano del pasado”, apunta Ruth Blasco.

Variedad de piezas y de formas de caza



Los materiales estudiados en dicha tesis, un total de 45.000 restos faunísticos, proceden del subnivel TD10-1 de Gran Dolina en Atapuerca, con una antigüedad aproximada de 300.000 años,  y de los niveles XVII, XI y IV de la Cova del Bolomor, con una cronología que abarca desde los 350.000 años a los 120.000 antes del presente. La muestra incluye tanto restos de pequeños animales (aves, tortugas, conejos) como grandes, medios y pequeños ungulados (elefantes, rinocerontes, caballos, ciervos, etc.); al igual que carnívoros (leones, zorros o linces).
“Los datos obtenidos han permitido observar una diversidad comportamental relevante entre los grupos humanos tanto de TD10-1 como de la Cova del Bolomor. Tales variaciones quedan reflejadas no sólo en el espectro de presas que los homínidos son capaces de explotar, sino también en la variedad de estrategias de obtención que son capaces de desempeñar”, observa Ruth Blasco. “Estas estrategias van desde el carroñeo hasta la caza compleja, pasando por la obtención individual de ungulados y la posible captación en masa en el caso de los lagomorfos de algunos niveles de Bolomor”, añade.
“Tanto  las ocupaciones cortas como las relativamente prolongadas en el tiempo, parecen contener una diversidad mayor de especies como resultado de los múltiples eventos que reflejan la espontaneidad de los altos en el camino o, por el contrario, como resultado de la amplitud de recursos que conlleva la permanencia de un grupo en un mismo enclave”, apunta Ruth Blasco.

Transformaciones en la dieta



La misma investigadora considera que, en este sentido, es posible que existan numerosas transformaciones en la dieta de los grupos humanos que podrían arrancar desde momentos muy tempranos. A partir de los datos obtenidos en esta tesis, los cambios en la alimentación no parecen ser lineales en el tiempo y en el espacio, sino que parecen estar condicionados por la diversidad comportamental, el patrón ocupacional y las características propias del medio donde se desenvuelven los diferentes grupos humanos del territorio europeo.
Hasta ahora, los elementos utilizados para explicar el cambio en la dieta humana a partir del Paleolítico superior en Europa y Próximo Oriente se habían relacionado subsecuentemente con el Comportamiento Humano Moderno y por tanto con Homo sapiens”, asegura Ruth Blasco.  Sin embargo, varios de estos elementos parecen observarse en algunos conjuntos europeos del Pleistoceno medio e inicios del superior (pre-neandertales y neandertales).  En este sentido, los elementos faunísticos que definen la “modernidad” en el comportamiento humano podrían estar presentes desde momentos tempranos en Europa.

Equipo de atapuerca


El equipo de Atapuerca considera que hay que cambiar el mapa de la evolución humana porque hay una rama de homínidos con identidad europea diferenciada y que no procede de África, sino de Asia. Se trata de una teoría en la que llevan trabajando desde 2006, de la que ya han publicado algunos apuntes y con la que varios miembros del equipo trabajan en otros artículos, según ha señalado el codirector de Atapuerca y director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), José María Bermúdez de Castro.
El investigador ha precisado que confía en que las referencias a esta teoría venzan las reticencias de la "comunidad científica oficial anglosajona", que ya se opuso a un intento de publicar un artículo que los directores de Atapuerca enviaron a las revistas especializadas hace dos años y que finalmente optaron por retirar.
La conclusión es que se trata de un Homo SP, lo que significa que pertenece a una especie no determinada y habrá que concretar "si pertenece a alguna especie conocida o a una nueva", ha explicado el científico. En su opinión, la incógnita se despejará una vez se localicen nuevos restos de la misma antigüedad que la mandíbula, que permitirá obtener una imagen mucho más completa de la especie.En el primer artículo, que ocupó la portada de la revista Nature en 2008, se apuntaba que podía tratarse de un Homo Antecesor, de la misma especie de la que aparecieron en Atapuerca restos de hace unos 900.000 años, pero la revisión realizada tras nuevas investigaciones ha hecho llegar a Bermúdez de Castro a una conclusión diferente. Según el director del CENIEH, la mandíbula tiene rasgos similares a las encontradas en el yacimiento de Dmanisi, en Georgia, de hace 1,8 millones de años, pero otros son más parecidos a los del Homo Antecesor de Atapuerca, de hace 900.000.
Bermúdez de Castro ha insistido en la importancia de contar con un puente de unos veinte metros sobre el suelo de la "trinchera del ferrocarril", donde se encuentra la Sima del Elefante. Se trata de una estructura que "sería barata" y permitiría a los paleoantropólogos trabajar debajo y retirar unos 20 o 30 centímetros de tierra bajo los que creen que se pueden encontrar más fósiles de hace más de un millón de años. Esta excavación, sobre una extensión de unos treinta metros cuadrados, podría ser "sumamente esclarecedora" y completar el apoyo a la teoría de la evolución humana alejada de lo que María Martinón ha llamado "africaentrismo".