miércoles, 30 de mayo de 2012

Nuevas cavidades en Atapuerca podrían contener "fósiles de la misma cronología que su entorno"


Los trabajos preliminares que está desarrollando la Consejería de Cultura para la construcción de un almacén auxiliar destinado a las excavaciones de Atapuerca han dejado a la luz un pequeño conjunto de entradas de cavidades y algunas grietas que podrían constituir una nueva fuente de conocimiento para los investigadores que trabajan en estos yacimientos burgaleses.
Los únicos datos que se conocen hasta el momento es que se ha identificado una boca de cueva tipo sima, de desarrollo vertical y forma circular con unas dimensiones aproximadas de 70 por 90 centímetros.
"Aunque es difícil determinar la profundidad y medidas exactas de la cavidad, las dimensiones de las entradas hacen intuir que su tamaño es considerable", apunta Ana Isabel Ortega. A esta cueva tipo sima, se suman otras dos bocas rellenas por sedimentos de margas resedimentadas (la oriental) y de facies rojizas con cantos soportados con matriz arcillo-arenosa (la meridional) que han aparecido en los frentes Este y Sur del área intervenida.
La Consejería de Cultura, de acuerdo con el equipo de directores de las excavaciones de Atapuerca, y a la vista de la localización de estas nuevas cavidades, ha interrumpido el desarrollo de las obras iniciadas a la espera de noticias sobre el descubrimiento. Dadas las especiales características que reúne el Espacio Cultural de la Sierra de Atapuerca y la riqueza patrimonial de sus vestigios arqueológicos, la Junta de Castilla y León está estudiando la posible modificación del proyecto de la nueva infraestructura que se venía ejecutando, o bien la localización de la misma en otras zonas del complejo arqueológico.

Localizan en Atapuerca "indicios" de homínidos anteriores al Antecessor


El equipo de investigadores de Atapuerca ha localizado en los niveles inferiores de la "Sima del elefante" algunos "indicios" de la presencia de homínidos anteriores a los restos del Homo Antecessor hallados en ese mismo yacimiento y que son los restos más antiguos de la evolución humana en Europa.
Uno de los codirectores de los yacimientos, Eudald Carbonell, ha precisado que se trata de restos de mamíferos y herramientas que indican la presencia de homínidos, por lo que confía que se termine confirmando a la "Sima del elefante" como "la cueva kárstica más importante de Eurasia".
El científico ha insistido en el deseo del equipo de que se pueda construir un puente en la parte inferior de este yacimiento que facilite el trabajo en el lugar donde han aparecido estos restos, que está bajo el nivel del suelo.
Carbonell ha realizado estas declaraciones a los periodistas tras la firma de un convenio anual con una empresa de calzado, que ha donado 250 pares de botas especialmente diseñadas para los participantes en las excavaciones.
El próximo año, uno de los trabajos que se afrontarán en Atapuerca es la "refundación" de las excavaciones en "La galería" que se prolongarán durante unos 8 años.
Carbonell ha precisado que se retirarán los sedimentos inertes del yacimiento y se realizará una excavación amplia, al tiempo que se "marcará" claramente la cueva y cuáles eran sus niveles para mejorar la comprensión del yacimiento por los visitantes.
En la misma línea de "mejorar la comprensión de todo el complejo kárstico de Atapuerca" durante este verano se está realizando un trabajo de topografía y escaneado que dirige Ana Ortega y que será la base de su tesis doctoral.
Se trata de elaborar un modelo en tres dimensiones de la forma que pudieron tener las cuevas antes de que fueran cortadas para construir la trinchera del ferrocarril que facilitó los descubrimientos posteriores de restos.

El rompecabezas de Atapuerca


Cada una de las piezas que los paleontólogos recogen cuidadosamente en las excavaciones puede contar una nueva historia. El equipo de Carretero ha realizado un estudio sobre el oído de Miguelón y ha descubierto que oía en las mismas frecuencias que nosotros y que su hueso hioides es idéntico al nuestro. "Si tenemos en cuenta la anatomía más las evidencias, y encima pensamos que arrojaban a sus muertos a un sitio especial", apunta Carretero, "nos sale un humano mucho más humano de lo que podíamos haber pensado hace unos años".
Todas las pruebas que se recopilan aquí están sirviendo para reconstruir el complicado rompecabezas de la evolución humana. Los restos aparecidos pertenecen a tres especies:Homo sp (el poseedor de la mandíbula de 1,2 millones de años aún sin clasificar), Homo heidelbergensis y Homo anteccesor. Ellos fueron los primeros habitantes de Europa y algunas evidencias apuntan a que pudieron venir de Asia y no de África como nosotros. También se cree que fueron los antepasados directos de los neandertales, o una especie hermana, aunque algunas características de estos humanos primitivos son "más neandertales que los propios neandertales", asegura Martinón.
¿Qué hacían aquí estos primeros hombres y cómo sobrevivían? En los depósitos de las cuevas han aparecido muestras de cómo despiezaban la caza, de los bisontes que se comían, las herramientas que usaban. "Atapuerca no deja de dar sorpresas", asegura María Martinón, "incluso a nosotros mismos". Ella estuvo presente el día en que se halló el diente de 1,2 millones de años, y supo que estaban ante un resto humano muy valioso. "Fuimos los que dimos a este muerto la bienvenida al mundo de los vivos", asevera. "Yo llevo aquí desde el año 86", relata Carretero, "y he vivido muchos momentos importantes. En la campaña del año 92 sacamos dos trozos de cráneo y el último día, cuando ya nos teníamos que ir, no nos resistimos a excavar una hora más. Ese día sacamos la cara de Miguelón".
Las excavaciones de Atapuerca son una especie de libro de memorias de los primeros hombres. A medida que los científicos bajan en los estratos van encontrando páginas más antiguas del libro, y lo mejor es que apenas hemos visto unas cuantas. "El macizo de Atapuerca contiene un auténtico amasijo entrelazado de cavidades", asegura el geólogo Josep María Parés. "La trinchera ha permitido ver solo una pequeña parte de estas cavidades, estamos rascando la superficie". "Llevamos más de 30 años excavando y apenas hemos encontrado un 5%", insiste Raúl López desde el interior de una de las excavaciones, "aquí hay futuro para generaciones y generaciones".

El misterio de la sima


Camino a la Cueva Mayor se contempla un paisaje no demasiado diferente del que vieron estos primeros europeos. Éste es el lugar donde se localizaron los primeros fósiles y está conectado al resto del entramado de cuevas. Ascendemos campo a través, entre encinas como las que un día fueron frecuentadas por leones y elefantes. "Desde aquí tenían una vista estratégica", señala José Miguel Carretero, paleontólogo y profesor de Prehistoria en la Universidad de Burgos, "como el valle es tan estrecho, podían ver dónde estaban las manadas y bajar a cazarlas".
Carretero tiene las llaves de la cueva y nos conduce a su interior después de abrir el gran portalón. En verano éste es un lugar plagado de voluntarios, pero ahora reinan la oscuridad y el silencio. La soledad de enero le da un aire inquietante, como si fuéramos los primeros en bajar. "Por ahí abajo", nos dice Carretero señalando un agujero negro y profundo en la roca, "se accede a la Sima de los huesos". En las profundidades de la sima los palentólogos han encontrado los restos de 28 individuos de Homo heidelbergensis junto a centenares de huesos de osos de las cavernas. "Es un gran misterio", asegura Carretero. "Creemos que esa acumulación tiene que haber sido producida por los propios seres humanos, que depositaban a sus muertos en lugares especiales".
Entre los restos encontrados está el conocido "cráneo número 5", una pieza a la que los investigadores bautizaron como "Miguelón". Carretero ha traído una reproducción de la pieza y nos muestra su estructura asombrosamente conservada, mucho mejor que la mayoría de restos de otras especies posteriores como el Neandertal. "Se le rompió un diente y esto le causó una infección", explica Carretero. "Fue tan grande que le deformó el hueso".
"Los dientes son las piezas más valiosas y que más información tienen", nos explica María Martinón, responsable del grupo de Antropología Dental del CENIEH, "son como paisajes en miniatura". Aquí se han estudiado más de 6.000 dientes de homínidos, 700 de ellos de los yacimientos de Atapuerca. El estudio de la dentadura de Miguelón les ha llevado a reconstruir su caso 500.000 años después de su muerte. "Miguelón sufrió un flemón",explica, "tenía una gran infección en una zona peligrosa de la cara, que podía ser incluso una causa de muerte general".
http://noticias.lainformacion.com/ciencia-y-tecnologia/ciencias-general/atapuerca-un-retrato-de-familia-de-un-millon-de-anos_6rqadwd6rbR70To71BVFy3/

No es habitual el uso de herramientas de hueso, pero se han encontrado ejemplos en otros yacimientos contemporáneos. En el de Castel di Guido, en el centro de Italia cerca de Roma, se han encontrado bifaces hechos con huesos de elefantes de la cultura achelense, "pero allí no había posibilidades de encontrar piedras apropiadas para fabricar herramientas". Gran Dolina tiene tanto materiales líticos en su interior como en sus alrededores, pero estos homínidos prefirieron emplear fragmentos óseos de bóvidos. Las incisiones observadas en los huesos al microscopio demostraron que la morfología de estas señales era similar a las que se observan en las piezas líticas. "Entendemos que el hueso se utilizaría de forma alternativa a la piedra y de forma puntual".
Entre las piezas de hueso localizadas en Atapuerca sobresale un retocador, destaca el Iphes, que servía de apoyo para presionar sobre el borde de las lascas de sílex y producir muescas de manera controlada. Simplificaba, en resumen, la producción de herramientas más elaboradas, como las raederas. Las raederas, explica Rosell, son piezas de uso diverso con un tamaño medio de entre 4 y 6 centímetros que, talladas, hacían los usos de un cuchillo. Este objeto fue utilizado posteriormente por los neandertales, 20.000 años más tarde, lo que lo convierte en uno de los más antiguos del mundo. También se ha encontrado una colección de huesos retocados como si fuera sílex, aunque se desconoce su uso.
Los investigadores pretenden ahora aprovechar la inminente apertura de actividades en Atapuerca para conocer más datos de los modos de vida de este colectivo de homínidos. "Siempre habíamos defendido que en el nivel 10 de Gran Dolina se habían instalado los grandes campamentos, pero claro, el nivel tiene tantos años de formación, más de 10.000, que en ese tiempo pueden haber pasado mil cosas",

Los homínidos de Atapuerca improvisaban herramientas con huesos hace 350.000 años

Hace 350.000 años, algún grupo de homínidos que pasó por Gran Dolina, en el yacimiento burgalés de Atapuerca, debió pensar que, para el tiempo que iban a pasar en la cueva, era mejor utilizar como herramientas los huesos de los bóvidos que acababan de cazar que salir al exterior en busca de piedras para ese propósito.